Una noche muy tranquila, se encontraban dos jovenes brujas. Una de ellas se llamaba Ashe. Tenía el pelo corto con un precioso tono plateado, de estatura media y sus ojos azules como el océano la volvía aun más linda para sus quince años de edad.
La otra era Serah. Su pelo largo con un lindo tono rosado, de estatura algo mayor que la de Ashe y sus ojos violetas le daban un tono de serenidad. Fueron citadas en el Palacio del Mundo Mágico. Antes de adentrarse por las puertas de palacio, Serah se detuvo un instante, pensativa.
-¿Ocurre algo Serah?- preguntó extrañada Ashe.
-Nada- respondió Serah- solamente me preguntaba por qué nos había citado tu madre, la reina Sophie- añadió.
-A lo mejor nos hace una fiesta sospresa-Ashe sonrió.
-No creo- Serah se quedó mirando a Ashe extrañada.
Las chicas entraron en el Palacio y llegaron a la sala del trono. Allí sentada, estaba la reina Sophie, la madre de Ashe. Tenía el pelo muy largo, plateado y los ojos verdes.
- Ashe, Serah. Os he convocado hoy aquí para comunicaros que vais a ir al Mundo Humano. Haréis la misma competición que Jane, la madre de Serah y yo hicimos para ver quién de las dos se convertiría en la reina.-Sophie hizo una pausa y sonrió.- Sé que lo haréis muy bien. Confío en vosotras.
-Como dee majestad- dijo Serah haciendo una reverencia y dirigiéndose a la salida de palacio.
-Espera Serah- detuvo Sophie- Quiero que te lleves algo que tu madre queria que aceptases.
La reina Sophie se levantó del trono y se aproximó a Serah con una especie de diario mágico.
- ¿Ésto es de mamá?- preguntó Serah con un hilo de voz.La madre de Serah, Jane era amiga de Sophie como Ashe y ella. Jane desapareció de repente cuando Sophie se convirtió en la reina del Mundo Mágico. Serah tenía solo cinco años cuando pasó, pero aun recordaba la imagen de su madre. Cabellos largos con tono rosado brillante, ojos rosas como las propias flores, su piel morena y su amplia sonrisa que siempre tenía.
Sophie acompañó a las chicas hasta la puerta y la abrió.
- Si seguis este camino, encontraréis la entrada al Mundo Humano. Allí os espera un brujo que os hará de guía.
Serah y Ashe empezaron a caminar, y al rato encontraron un portal. Saltaron dentro y todo se volvió oscuro. Al momento aparecieron enfrente de un edificio sentadas en el suelo.
-¡Anda, ya habéis llegado!- un joven las ayudó a levantarse.
-¿ Quién eres?- preguntó Ashe.
-Creo que es el brujo que nos dijo tu madre- contestó Serah.
-¡Exacto!- sonrió aquel joven- mi nombre es Jasper.
-¡Hola Jasper!- dijeron las chicas a la vez.
-Mi nombre es Serah, y soy la hija de la bruja Jane.
-Y yo Ashe, y soy la hija de la reina Sophie.
-Te pareces mucho a tu madre, Serah- dijo con voz entristecída.
-¿Tú conociste a mi madre?- preguntó extrañada.
-Si, pero ese tema prefiero no tocarlo- respondió recobrando su alegría de antes.
-Me tendrás que contar lo que sabes- dijo Serah.
-Serah, Ashe, a partir de ahora vais a vivir en el último piso de este edificio, conmigo.Vuestra misión será reunir muchos corazones. Pero tened mucho cuidado, porque si os roban vuestro corazón moriréis, ya que los corazones de bruja, al contrario de los humanos, no se regeneran. Vamos, que ya es tarde, subamos a casa,- explicó Jasper.
Serah, Ashe y Jasper subieron al último piso y ambas se quedaron asombradas.
-¡ Qué lindo piso!- gritaron ambas entusiasmadas.
- Podeis coger la habitación que querais- indicó señanando los cuatro dormitorios que habían.
-¡Me pido éste!- gritó alegremente Ashe. Se había cogido una habitación iluminada casi al final de la casa.
-¡Y yo esta!- gritó tambie´n Serah desde la habitación de al lado. También era iluminada y sus paredes estaban pintadas como si fuese el mar.
-Venid un segundo- dijo Jasper desde el salón- tengo que deciros algo- añadió.
ambas se dirigieron a el salón y se encontraron a dos señoras sentadas al lado de Jasper.
- Os voy a enseñar a robar corazones- dijo Jasper.
Serah y Ashe prestaron atención y vieron como de las dos señoras a cada una se le salian el corazón. Ambos eran de color naranja, y con unas breves palabras de él, sus coraznes aparecieron en su mano.
-¡Ala!- exclamaron las dos- ¿pero no recordarán nada?- preguntaron.
-No, ya que cuando le quitas el corazón a alguien, sus sentimientos se quedan en el corazón que as robado.-explicó gentilmente.
-¿Y cuánto vale cada corazón?- preguntó Ashe.
-Depende. Los corazones blancos y negros no tienen valor. Los grises valen dos ourens, los amarillos cinco, los azules diez, los verdes veinte, los naranjas doscientos, los violetas cuatrocientos, los rosas quinientos, los rojos ochocientos y los corazones escarlata, mil ourens.- explicó Jasper.
- ¡Ala! ¡Mil ourens!- exclamó Ashe.
-pero los corazones escarlata son muy difíciles de conseguir, ¿no?- dijo Serah.
-Si, asi que concentraos en los corazones naranjas, violetas y rosas- dijo Jasper.
En aquel momento un chico miraba con su telescopio y vió a las chicas por medio de una ventana. Seguían transformadas en brujas.
-¡Extraterrestres!- exclamó el chico- ¡existen!- añadió.
La noche cayó y Ashe y Serah fueron a sus habitaciones, adoptaron forma humana y el sueño se fue apoderando de ellas poco a poco.
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